Entre Apuntes es mi vida, estar rodeado de mis libros, mis apuntes de carrera y es un lugar a la reflexión política. Entre Apuntes es también mi columna en el periódico "La Comarca". Entre apuntes es todo lo que nos queramos plantear y es también un espacio para pensar. Amigos, Disfrutadlo

20 noviembre 2006

RAZONES

Durante la última semana han sido muchas las personas pertenecientes a la clase política, las que se han puesto en contacto conmigo para increparme acerca del cambio de estilo de los artículos aquí publicados. Muchos de ellos me indicaban el hecho “real” de que en las últimas semanas “las tintas” contra nuestros representantes se han visto mucho más cargadas que en anteriores ocasiones.
Sí, es cierto lo reconozco: Como es cierto que la variante y el PGOU se hacen a espaldas de la población, como es cierto que el conservatorio no verá la luz en esta legislatura, como es cierto que CHA finalmente no aprobará el Estatuto de Aragón en el Congreso de los Diputados y como tantas cosas que a lo largo de este periodo he venido relatando –o criticando- en esta columna.
Ahora bien, estoy convencido que si en vez de criticarles lo único que hiciera fuera aplaudir lo poco o nada que han hecho a lo largo de estos cuatro años estarían felices mientras la población cada vez miraría con más recelo la cara que encabeza esta columna y me alejaría del verdadero protagonista político, y lector potencial: el ciudadano.
Mi labor no es aplaudir a los políticos, es criticar y manifestar sus errores. Es recordarles que son humanos, por encima de sus coches oficiales y sus trajes o vestidos de diseño. Y sobretodo es informarles acerca de las funciones, que a mi juicio, deberían tener como representantes del pueblo; la imagen de cercanía y dialogo que siempre debería estar presente en sus actuaciones.
Por estos motivos que no esperen los políticos que me arrepienta de una “tinta cargada”, cuando no hicieron bien su trabajo, cuando estuvieron en silencio toda una legislatura y despertaron de su letargo haciendo viajes relámpago a los pueblos del Bajo Aragón en los últimos siete meses . Que se pregunten por qué: ¿Por qué no se acordaron de nuestras necesidades antes? ¿Por qué trabajaron de espaldas a la ciudad que los eligió democráticamente? Que no se declaren victimas de un artículo, cuando obviaron las necesidades de un territorio.
Que se contenten con mi silencio, cuando las cosas vayan medianamente bien y que no se confíen e intenten mejorar las poblaciones, comarcas y sobretodo que hagan progresar Aragón. Su mayor recompensa será que hable bien de las cosas que hicieron y que trate bien a la institución a la que representan. Pero para eso hacen falta ganas de trabajar. Así que Señores políticos: pónganse manos a la obra.