LA CHA Y EL FUTURO
“Nos ha llevado el tiempo, al confín de los sueños. Un nuevo día tiende sus alas desde el sol”. Este es el comienzo del himno de Aragonés, el que ahora, premonitoriamente, nos muestra cambios que están a punto de sucederse en Aragón para el conjunto de los aragoneses.
Ese día se acerca y Madrid será, el próximo tres de octubre, la ciudad donde se decida el futuro de la Comunidad Autónoma de Aragón. Con la llegada de la reforma del Estatuto de autonomía al congreso de los diputados, se iniciará el debate que culminará con la aprobación del texto.
Pienso que es importante que el Estatuto que salió de las Cortes aragonesas con el mayor consenso y que fue ambicioso en sus postulados se mantenga tal y como se aprobó por los representantes aragoneses. El consenso en política siempre es importante y el hecho significativo de que los cuatro partidos principales del arco parlamentario aragonés (PSOE, PAR, PP, IU) se pusieran de acuerdo a la hora de aprobar un texto en el que todos perdieron y ganó el conjunto de los aragoneses, hace que tengamos grandes posibilidades de que se mantenga por parte de Madrid todo lo que esperábamos desde el año 1982. Mayores competencias, más autonomía, en definitiva: mayor progreso para el futuro de los aragoneses, en un momento decisivo en el que todos decidimos el futuro de nuestra comunidad.
Tan solo hubo un partido que decidió quedarse al margen y que ahora tiene una mayor responsabilidad con los aragoneses: la CHA decidió, en el último momento, abandonar el barco del consenso; generando la crispación a la que nos tienen acostumbrados encerrados en un halo de misterio que condicionaba las labores de meses y meses de trabajo.
Ahora será la CHA y su diputado en el Congreso quien deba decidir si apoya la decisión de la mayoría de los aragoneses o, sin embargo, sigue encabezonada en sus ideas de mochila. La votación en contra o la abstención del único representante nacionalista habrá que entenderla como una condena al territorio aragonés y sus ansias de mejora. Aparte trasmitirá al conjunto del Estado un desacuerdo ficticio que no representa a la mayoría de la población.
Espero que los tres enviados por las Cortes Aragonesas para defender el texto: Marcelino Iglesias, José Ángel Biel y Gustavo Alcalde sepan demostrar la concordia y el entendimiento con el que se ha llevado el texto. Y deseo que la CHA madure y no ponga a los aragoneses en la tesitura de decidir si apoyamos a Aragón o a ellos.
Ese día se acerca y Madrid será, el próximo tres de octubre, la ciudad donde se decida el futuro de la Comunidad Autónoma de Aragón. Con la llegada de la reforma del Estatuto de autonomía al congreso de los diputados, se iniciará el debate que culminará con la aprobación del texto.
Pienso que es importante que el Estatuto que salió de las Cortes aragonesas con el mayor consenso y que fue ambicioso en sus postulados se mantenga tal y como se aprobó por los representantes aragoneses. El consenso en política siempre es importante y el hecho significativo de que los cuatro partidos principales del arco parlamentario aragonés (PSOE, PAR, PP, IU) se pusieran de acuerdo a la hora de aprobar un texto en el que todos perdieron y ganó el conjunto de los aragoneses, hace que tengamos grandes posibilidades de que se mantenga por parte de Madrid todo lo que esperábamos desde el año 1982. Mayores competencias, más autonomía, en definitiva: mayor progreso para el futuro de los aragoneses, en un momento decisivo en el que todos decidimos el futuro de nuestra comunidad.
Tan solo hubo un partido que decidió quedarse al margen y que ahora tiene una mayor responsabilidad con los aragoneses: la CHA decidió, en el último momento, abandonar el barco del consenso; generando la crispación a la que nos tienen acostumbrados encerrados en un halo de misterio que condicionaba las labores de meses y meses de trabajo.
Ahora será la CHA y su diputado en el Congreso quien deba decidir si apoya la decisión de la mayoría de los aragoneses o, sin embargo, sigue encabezonada en sus ideas de mochila. La votación en contra o la abstención del único representante nacionalista habrá que entenderla como una condena al territorio aragonés y sus ansias de mejora. Aparte trasmitirá al conjunto del Estado un desacuerdo ficticio que no representa a la mayoría de la población.
Espero que los tres enviados por las Cortes Aragonesas para defender el texto: Marcelino Iglesias, José Ángel Biel y Gustavo Alcalde sepan demostrar la concordia y el entendimiento con el que se ha llevado el texto. Y deseo que la CHA madure y no ponga a los aragoneses en la tesitura de decidir si apoyamos a Aragón o a ellos.
