Entre Apuntes es mi vida, estar rodeado de mis libros, mis apuntes de carrera y es un lugar a la reflexión política. Entre Apuntes es también mi columna en el periódico "La Comarca". Entre apuntes es todo lo que nos queramos plantear y es también un espacio para pensar. Amigos, Disfrutadlo

23 agosto 2006

DE PELICULA

Cuentan que antes de morir, Maquiavelo relató a los amigos un sueño que había tenido y que fue conocido como “el sueño de Maquiavelo”.
Dijo haber visto en sueños a una multitud de hombres, mal vestidos de aspecto mísero y que daban muestras de sufrimiento. Les preguntó quienes eran y hacia donde se dirigían, y ellos contestaron que eran los santos y beatos, que iban camino del paraíso. Después vio a una muchedumbre de aspecto noble y grave, ataviados con ropajes solemnes que debatían importantes problemas políticos. Entre estos reconoció a importantes filósofos e historiadores de la antigüedad, entre ellos a Platón, Plutarco y Tácito. También les preguntó quienes eran y hacía donde se dirigían. “Somos los condenados del infierno”, le contestaron. Concluido el relato, explico a sus amigos que prefería ir al infierno y conversar de política con los grandes hombres de la antigüedad que ir al paraíso a morirse de tedio con los santos y beatos.
A la salida del cine de verano el otro día entendí este sueño, y me di cuenta que algunos de los concejales, allí presentes, estaban en una vida de sufrimiento digna de cualquier santo. Y digo esto porque los pobres concejales: esos que cobran dietas por asistencias a plenos, por asistencia a comisiones, y por asistencia a cualquier sarao organizado por el Ayuntamiento, aparte del dinero conseguido por el desempeño de sus funciones profesionales, no tienen suficiente capital para pagar una mísera entrada de TRES EUROS para ver una pelicula.
Lamentable pero cierto, si Maquiavelo levantara la cabeza y observara por un momento Alcañiz se deprimiría posiblemente igual que me deprimí yo. Algunos políticos que fueron designados para representar a la ciudad entrando sin pagar en un cine, repleto de niños con el carné de concejales casi entre los dientes, queriendo demostrar su superioridad libertina. Cuando lo único que demuestran es su miseria al entrar por estos medios.
-Es que lo organizamos nosotros- dirán. No, vosotros no organizáis, porque vosotros con vuestros pocos ingresos que os impiden pagar una entrada no podéis hacer frente a una sesión cinematográfica. Lo organiza el Ayuntamiento, la institución que a todos nos representa y de la que todos formamos parte.
Yo pague mi entrada como todos los que en esa fría noche se acercaron hasta el auditorio. Algunos concejales esa noche se ganaron el cielo; todos los que pagamos nos condenamos al infierno: pero hicimos lo correcto.

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