MEDIOS DE COMUNICACIÓN
Medios de Comunicación
Hace unos meses escribía en tribuna ajena un artículo acerca de la división de poderes que Montesquieu, ilustrado francés del S. XVIII, había propuesto para configurar los poderes del Estado: legislativo, ejecutivo y judicial.
Y explicaba que estos tres poderes configuradores del Estado, debían mantenerse separados como solución al absolutismo, para hacer fuertes, entre otras funciones, las opiniones de la población.
En pleno siglo XXI los tres poderes que en el periodo de la ilustración francesa se formularon, deben contar con un cuarto poder: Los medios de comunicación. Este poder, aparte de informar, es el encargado de generar corrientes de opinión, y lógico es que realice las declaraciones que estime oportunas amparándose en su libertad de prensa. Los diarios y periódicos, como este, tienen una labor mucho más importante que la de acercar a la población las informaciones y situaciones que se generan a gran escala, es trasmitir la información que se forme hasta en el municipio más pequeño que compone nuestra comarca histórica.
Muchas veces los artículos que se vean publicados serán informativos, pero también al igual que los grandes periódicos atacarán a los políticos, como responsables del Gobierno delegado mediante las elecciones y esto habrá que mirarlo en clave presente, nunca buscándole tres pies al gato por situaciones del pasado.
Por otra parte de todos es sabido que los periódicos, radios y televisiones cuentan con una capacidad mucho más grande de difusión y sus pensamientos llegan raudos a la sociedad. La justificación de la crítica política viene dada por la información que se encargan de recoger u observar.
La legitimidad de sus declaraciones se mantendrá mientras respete las reglas del juego, es decir, mientras este poder no tenga interés personal por involucrase en la política activa. Si en este país sucediera lo mismo que en Italia con Berlusconi, como propietario del mayor grupo de comunicación del país, estaríamos ante una situación de intromisión de un poder sobre otro, y los grandes perjudicados serían los ciudadanos que no tendrían el conocimiento crítico de las actuaciones que realizan sus respectivos Gobiernos. Nadie en este país se plantearía que el director del Mundo o el presidente de PRISA se presentaran a unas elecciones.
Por favor respetemos las reglas de juego democrático y mantengamos las diferencias entre los políticos, instituciones y medios de comunicación. Será la única forma de crecer en democracia.
Hace unos meses escribía en tribuna ajena un artículo acerca de la división de poderes que Montesquieu, ilustrado francés del S. XVIII, había propuesto para configurar los poderes del Estado: legislativo, ejecutivo y judicial.
Y explicaba que estos tres poderes configuradores del Estado, debían mantenerse separados como solución al absolutismo, para hacer fuertes, entre otras funciones, las opiniones de la población.
En pleno siglo XXI los tres poderes que en el periodo de la ilustración francesa se formularon, deben contar con un cuarto poder: Los medios de comunicación. Este poder, aparte de informar, es el encargado de generar corrientes de opinión, y lógico es que realice las declaraciones que estime oportunas amparándose en su libertad de prensa. Los diarios y periódicos, como este, tienen una labor mucho más importante que la de acercar a la población las informaciones y situaciones que se generan a gran escala, es trasmitir la información que se forme hasta en el municipio más pequeño que compone nuestra comarca histórica.
Muchas veces los artículos que se vean publicados serán informativos, pero también al igual que los grandes periódicos atacarán a los políticos, como responsables del Gobierno delegado mediante las elecciones y esto habrá que mirarlo en clave presente, nunca buscándole tres pies al gato por situaciones del pasado.
Por otra parte de todos es sabido que los periódicos, radios y televisiones cuentan con una capacidad mucho más grande de difusión y sus pensamientos llegan raudos a la sociedad. La justificación de la crítica política viene dada por la información que se encargan de recoger u observar.
La legitimidad de sus declaraciones se mantendrá mientras respete las reglas del juego, es decir, mientras este poder no tenga interés personal por involucrase en la política activa. Si en este país sucediera lo mismo que en Italia con Berlusconi, como propietario del mayor grupo de comunicación del país, estaríamos ante una situación de intromisión de un poder sobre otro, y los grandes perjudicados serían los ciudadanos que no tendrían el conocimiento crítico de las actuaciones que realizan sus respectivos Gobiernos. Nadie en este país se plantearía que el director del Mundo o el presidente de PRISA se presentaran a unas elecciones.
Por favor respetemos las reglas de juego democrático y mantengamos las diferencias entre los políticos, instituciones y medios de comunicación. Será la única forma de crecer en democracia.

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